Re-conocerse

Hay experiencias en la vida que te zamaquean tanto que realmente suponen un antes y un después en ti. Hace poco me tocó vivir una “mala”. No tan terrible en términos de consecuencias objetivamente medibles, pero sí subjetivamente, para mí, dura. Lo pongo entre comillas porque no sé si fue mala en realidad, ya que una vez pasado el torbellino y después de haberlo analizado con cabeza fría, debo decir que el balance final es positivo. Pudo ser peor, pero supongo que es debatible.

Aprendizaje. Experiencia. Autoconocimiento.

Uno camina por la vida pensando que ya vivió muchas cosas. Conforme los años pasan se vuelven más engañosos, porque te dan una prosperidad experiencial falaz. Te olvidas de que hay experiencias que te faltan vivir y que te pueden impactar más de lo que a priori hubieses pensado. Y al olvidarte te vuelves vulnerable a cuánto te puedan afectar, porque te agarran desprevenido, con las defensas abajo y los brazos extendidos al abrazo.

De pronto ni te das cuenta y ya estás inmerso en un huracán tan devastador como Irma en Estados Unidos. De pronto ni te das cuenta y quien tú eras ya no eres, y no logras recordar realmente quién eras. Y no logras reconocer realmente quién es aquella persona que te está devolviendo una mirada confundida en el espejo. Te pierdes. Caes en un bosque oscuro de gritos silenciosos y pensamientos compulsivos, de incertidumbre, de inseguridad, de cuasi locura. Coqueta locura, que algo de adictiva tiene.

Te pierdes, no entiendes.

Vives en esa espiral errante hasta que, de a pocos, regresas. Después de haber buceado en las profundidades del caos. De a pocos regresas, de a pocos recuerdas. Y ya comienzas a reconocer, de a pocos, a aquella persona otrora extraña frente al espejo.

Cuando vuelves a la luz y recobras la lucidez ya no eres el mismo. Tu yo anterior se quedó en el pasado junto con tu feliz ignorancia. La experiencia te cambia. Ahora te conoces más porque además de conocerte a ti, conoces también a tu otro yo, al yo del caos, a tu yo del contexto desfavorable.

Te re-conoces. Y al re-conocerte ya puedes comenzar a construir y ajustar aquello que andaba un poco (o muy) suelto y que antes no habías notado o habías dejado de lado. Y al re-conocerte ganas más control sobre lo único que realmente puedes controlar: tú mismo y tus decisiones.

Decía líneas arriba que el balance es positivo, porque, a fin de cuentas, el conocimiento es poder.

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2 comentarios en “Re-conocerse

  1. el conocimiento es poder como lo que escribiste en septiembre, porque conocimiento es muy distinto a una mera información o un saber, es algo que nace de tu análisis-sentido, de tu experiencia-razonada no solo de repetir una información sino corroborarla, criticarla y proponerse algo nuevo, sea manera o forma, un contenido surja como cono-cimiento. Casi, casi como nuevos cimientos para construirnos. saludos que chevere q escribas seguido, yo también lo hago, intento.

  2. Hola cómo estás? Me parece interesante tu página web. Yo soy estudiante de informática. Y vos ya hace página web WordPerfect. Me gustaría saber más de ti.

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