Comfortably Numb

A veces, debo admitir, todavía pienso en cosas en las que ya no debería pensar.

Llámalo masoquismo, llámalo terquedad, si quieres obstinación. Adjetívalo como quieras, pero ahí está. Pienso mucho, pienso y pienso, y en mi mente un TOC TOC TOC, TOC TOC TOC que no se detiene. Compulsiones, aprensiones, recurrentes, persistentes. Y por sobre todo, frustraciones. He leído que es así como se estresa la gente -pues, de razón que me anda doliendo tanto la espalda. Pero ¿realmente vale la pena flagelarse por un pasado que ya pasó? Si debería estar pisado.

Valgan verdades, el pasar de los años significa nada para una mente así de terca, y aquí somos muchos cargando la cruz. Ni los años, ni las canas, ni las arrugas, ni los olvidos cortesía de mi averiada memoria han podido con esto. Y es un círculo vicioso que siempre termina y comienza en el mismo punto, en aquel en que me pregunto ¿tú qué piensas? ¿tú me piensas?

Luego claro, entra la experiencia, pienso mejor y me respondo siempre: mejor no saber… mejor no saber. Y así se sigue pasando la vida…

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