Autosuficiencia

Autosuficiencia se marchó,
un día como hoy,
en una noche de noviembre.

Aquella noche nada fue bueno ni bonito,
aquella noche belleza alguna era irreconocible a mis ojos.
Fue una noche
para recordar que hay cosas que hieren.

Autosuficiencia me dejó en una desesperación alarmante,
en esa confusión constante en la que se había convertido mi alma.

Es ahora que ya me encuentro más sana
cuando recién me atrevo a escribir sobre ello,
dolorosos tiempos aquellos que hoy me atrevo a recordar.

Autosuficiencia se marchó llevándose consigo a Orgullo
y al manto protector que él siempre me brindaba,
se marcharon de la mano,
hacia atrás, ni una mirada.

Desnuda quedé yo,
tan repentinamente como lluvia de noviembre.
Fría e insignificante,
como lluvia de noviembre.

La ausencia de Autosuficiencia me presentó a Necesidad,
aquella insegura chica nueva que yo antes desdeñaba,
con la cual ahora congeniaba
con preocupante facilidad.

Hasta ahora me pregunto
¿por qué me dejó Autosuficiencia?
si la vida la puso conmigo apenas hube nacido
y yo la creía mía a cada momento en que vivía.

Quizás me dejó para bien,
como tú en su momento…

Mi vida no había sufrido tanto un tormento
hasta que Autosuficiencia decidió irse,
a paso lento.

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